Relatos Eroticos de Mujeres

 

En San Patricio

Estaba de vacaciones en Nueva York, paseando por Manhattan llegué hasta San Patricio, siempre me ha gustado esa iglesia tan clásica incrustada en los modernos edificios, entré, reinaba la calma, los curas confesaban en varios idiomas y decidí acercarme a un confesionario.

-Ave María Purísima. -Sin pecado concebida. -adult, tengo un problema. -Dime hija. -Soy casada... -¿Hay otro hombre? -Si adult... -¿Habéis llegado a algo? -Pero yo ya he pecado de pensamiento adult... -Bueno hija, eso no es tan grave, ¿cómo son tus pensamientos?  -Yo... bueno, cuando pienso en él no sé qué le pasa a mi cuerpo, y cuando me habla...  -¿Y qué es lo que te dice hija?  -Pues que si pudiera hacerme todo lo que desea yo tocaría el cielo, dice que se me quitaría la desazón esa que tengo, que él apagaría mi fuego...  -¿Tienes fuego hija?  -Ay si adult, tengo un fuego y unas ganas de que me lo apaguen...   -¿Cualquiera? -Si, si, si... ay adult apáguelo, aaaayyyyyy..... -Hija, aquí no, ven conmigo.

El cura estaba bueno, cuarentón, con mucho mundo, estaban claras sus intenciones y yo me había puesto que no podía ni juntar las piernas de lo hinchado que estaba mi coño. Le seguí hasta un cuarto, entramos y cerró. Allí mismo se sacó la polla. -Ven aquí puta ¿esto es lo que querías? -Fólleme adult con esa polla que tiene que no me aguanto más.

Me folló bien follada, los embites de sus caderas me pusieron a mil, me llamó puta, sucia, cerda, y yo me corrí como una perra, y salíeron chorros de líquido de mi coño y el se corrió. Quedamos para despues, pero esa es otra historia.