| |
Historia erótica
Tengo 19 sexoporno y llevo una
relación desde hace un año y tres meses con un chico llamado Nicolás.
Ambos éramos vírgenes, por lo que no nos atrevíamos a decir nada. Una vez
se me ocurrió preguntarle si me deseaba sexualmente y él respondió que sí,
pero de una forma muy tímida, por lo que nunca más le hice comentario
alguno. Nuestra relación siempre se basó en la ternura, cariño y cosas así,
aunque siempre mantuve en secreto todo el deseo que se ocultaba en mí por
Nicolás, quien, además de ser muy amoroso conmigo, era muy guapo y tenía
un cuerpo muy bien formado, por lo que yo siempre trataba de mantenerme en
forma para ir de acuerdo a él. No lo quería perder por ningún motivo y
además yo soy muy celosa.
Un día fuimos al cine. Él lucía realmente bien, llevaba unos pantalones
muy ajustados, lo que dejaba ver su trasero redondito y su bulto por
delante, que le hacía lucir muy sexy. Me quedé esperando mientras él iba a
comprar los boletos para poder entrar y me percaté de que habían dos
chicas que se habían dado cuenta de lo bien que lucía mi novio aquel día,
por lo que me sentí muy orgullosa de saber que era mío. Me distraje un
momento viendo unos afiches de la película y me volteé por unos segundos.
Cuando volví a mirar a Nicolás, me dí cuenta de que esas chicas se habían
puesto detrás de él en la fila para comprar los boletos. Me quedé quieta
mirándolas y, de repente, una de ellas posó su mano en el trasero de mi
novio dándole un pellizco, por lo que él se volteó y le sonrió. Me enojé
tanto que me acerqué a la chica y le grité:
- ¿Qué te pasa? -y le dí tal empujón que cayó al suelo y la gente se me
quedó mirando.
Nicolás no sabía qué hacer y la ayudó a levantarse. Me quedé realmente
sorprendida y me fui sola hasta mi casa. Iba en un taxi pero pude darme
cuenta de que Nicolás me venía siguendo en su auto. Cuando llegué a mi
casa y me propuse a entrar estaba tan nerviosa que no encontraba las
llaves en mi bolso, lo que dió tiempo a que Nicolás llegara y me agarrara
del brazo, volteándome hacia él y diciéndome: - No puedo creer que me
hayas hecho esto. La vergüenza que me hiciste pasar. - ¿Vergüenza? Por lo
menos no dejo que me toque quien sea ¿no? -respondí, enojada. Se quedó
callado y entró conmigo a la casa. Ya dentro nos dimos cuenta de que no
había nadie, así que yo me fuí a la cocina mientras él se quedó en la sala
viendo televisión. Cuando regresé a la sala me senté junto a él, y me
preguntó "¿Qué quieres ver?". No dije nada y ni siquiera le miré.
Puso una película que había quedado en la grabadora, era una película
romántica (eso era lo que parecía). Estábamos un tanto separados por lo
que se fue acercando poco a poco. Yo seguía enojada aunque estar en la
casa sola con él me excitaba muchísimo. Acercó sus labios a mi oreja y me
dijo en voz baja "No sabes cuánto te amo". Me volteé para mirarle y le
besé. Fue un beso realmente apasionado. Cuando terminamos de besarnos,
miré la televisión y me di cuenta de que la película era pornográfica y,
mientras él me besaba el cuello, yo veía cómo se daban una adultida
profesional en la pantalla. Intenté que Nicolás no se diera cuenta, pero
fue casi imposible ya que estaba enfrente de nosotros. Se dió cuenta y, al
parecer, se excitó mucho. Empezó a besarme y fue bajando poco a poco. Yo
estaba muy excitada por lo que, cuando llegó a mi pecho, mi respiración se
entrecortó, así que yo también fui acariciando su espalda. Se levantó un
momento y me dijo "Hagamos el amor, aquí mismo".
Yo no pude emitir palabra, sólo seguí acariciándolo. Se apartó un poco de
mí y comenzó a desabrocharme la blusa, mientras yo iba sacándole su camisa.
Terminó de sacársela él mismo y desabrochó mi sostén. Yo me puse sobre él
haciendo que chupara mis senos, los mordía suavemente mientras yo gemía y
me movía sobre él, sintiendo cómo el bulto aquel ya había crecido.
Mientras él me chupaba yo fuí desabrochando su pantalón, metí mi mano
dentro y sentí que estaba muy caliente, lo agarré con mis manos y él
empezó a gemir. Cuando, al fin, logré quitárselo, pude ver aquel pene
grande y muy erecto. Ahí estaba, desnudo completamente. Me quedé parada,
con el pecho desnudo, y se sentó debajo de mí, metiendo sus manos en mi
falda, acariando mi trasero. Bajó mi falda junto con mis bragas de una
sóla vez, quedando yo desnuda totalmente. Se levantó un poco y se dió
cuenta de lo mojada que yo estaba, sacó su lengua y la pasó por mis
virginales labios, lo que hizo que yo lanzara un gemido muy fuerte. Me
sentó en el sofá con las piernas abiertas, metió su lengua en mi conchita
haciéndome gritar de placer.
Así lo hizo durante unos minutos, parecía un profesional. Cada vez con más
fuerza, metía y sacaba su lengua de mí. Se paró frente a mí y su pene
quedaba en dirección a mi boca. No pude resistir la tentación de adultirlo y
lo acaricié en la puntita, mientras él me decía "Más, así, así, mmm,".
Quise que gritara como yo. Metí su pene completo en mi boca y gritó.
Empecé a mamárselo más a prisa y sentí que ya se venía en mi boca, por lo
que hice que se sentara en el sofá. Así lo tuve, desnudo y con el pene
erecto completamente. Me tomó de las manos y me sentó sobre él. Al
principio tuve un poco de miedo porque, según lo que me habían contado mis
amigas, dolía bastante, pero no hice caso de eso. Me senté sobre él y fui
notando un gran dolor cuando me penetraba poco a poco. Su pene era muy
grande y me hizo daño, pero era el dolor más rico de todo el mundo, y me
excité mucho más al ver cómo cerraba los ojos mientras me sentaba sobre él.
Me dijo "esto duele un poco".
Cuando ya estaba casi todo dentro de mí, me tomó de las nalgas y me dió un
empujón hasta la raíz, por lo que gritamos los dos llenos de placer. Nos
quedamos así un momento mientras me acostumbraba a tener ese tronco dentro
de mí. De repente, me agarró de las caderas y me levantó. Empecé a moverme
tambien, primero lento pero luego fue más rápido, más fuerte, por lo que
tuve un violento orgasmo. Sentí que me desgarraba pero yo seguía saltando,
cabalgando. Gritaba desesperadamente y él también. Ya casi no podía
resistir, así que él me cargó y me puso debajo. Me embistió como una
bestia y me vine una vez más. Era realmente delicioso lo que estaba
sintiendo. Yo ya no podía más, ya nos veníamos juntos, pero antes de eso
cambió de posición por tercera vez, poniéndose por detrás de mí. Pensé que
iba a penetrar mi concha por detrás pero, de pronto, sentí cómo aquel
tronco me penetraba por el ano. Mis gritos eran desgarradores pero después
de unos empujones me sentí en la gloria.
Él seguía empujando más fuerte y gritaba conmigo. Ya no pudimos aguantar
más. Me puso nuevamente debajo de él y me embistió desesperadamente. Fue
muy rápido. Eso me dolió ya que fue un poco violento, pero se vino conmigo
y sentí cómo su leche me llenó toda, cayendo un rastro en la alfombra.
Caímos rendidos. Me acosté sobre su pecho, me besó, me repitió que me
amaba y, después de unos minutos de descanso, nos vestimos antes de que
llegaran mis adults. Después de nuestra primera vez, lo hacemos mucho más
seguido, nos escapamos de las clases para hacerlo, y cada vez es mejor que
la anterior.
|